
Dos de febrero... lo cual indica que faltan exactamente dos meses para el día cero. Wow!!! Sin duda, el tiempo pasa muy rápido y por fin ya estamos en los momentos finales. La emoción se acumula y los pensamientos vienen y van...
Pienso en que yo no quiero cabecera y en que tú crees que una cama sin ella se ve piñis. En que no entiendo cuál es la diferencia entre llevar a la casa una caja envuelta o una caja que muestre lo que lleva a adentro. En que yo no quiero muebles que después no sepamos dónde guardar y tú en la practicidad de tener dónde guardar cosas. En que yo no puedo dejar de quejarme de cosas tontas y tú no puedes dejar de pensar en que en medio de esas quejas pasan cosas buenas.
Pienso en todas las cosas que vemos diferentes, en todas las cosas que no estamos de acuerdo... y pienso que mi que mi vida junto a ti es perfecta...
Tan perfecta que todo desaparece y sólo estás tú, sólo tu felicidad por el agua caliente que por fin salió de la regadera, tu emoción por preparar un café y tu risa de ver el peor catálogo de viniles.
Nada importa cuando estamos platicando, nadie existe cuando me miras, no hay miedos ni frustraciones si me tomas de la mano, sé que nada malo va a pasar si me abrazas...
Sólo quiero que pasen pronto los días y que estemos ya en nuestra casa...
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