
Hace como una decena de años, Grillo y yo nos preguntamos por qué ir y darle dinero a un desconocido cuando podías dárselo a un amigo. No es que quisieramos repartir billetes por el mundo, sino hacer comunidad: tú sabes hacer x, yo lo necesito, te pago por el servicio.
Así que iniciamos esa bonita idea de juntar en un directorio a conocidos que sabían hacer x, y o z. No sonaba mal. Lo malo fue que pedimos que hicieran un pequeño perfil con sus conocimientos y habilidades, que "vendieran", pues, en algunas líneas las cosas que eran capaces de hacer tan bien como para cobrar por ellas.
El proyecto acabó sin haber empezado bien a bien por una sencilla razón: la mayor parte de las personas "publicitaban" sus hobbies y no su expertise en una determinada área. Y yo me pregunto, ¿por qué si eres un buen contador y has trabajado toda tu vida como contador dices que haces pastales?
Ok, quizás sepas hacer pasteles, puede ser que te queden deliciosos, pero ¿qué vas a hacer cuando alguien te pida hornear 10 para misma fecha? Claro, vas a quedar mal y dentro de esa pequeña comunidad, de alguna manera, el mal resultado sería mi culpa, bueno de Grillo y mía...
Si tomas maravillosas fotografías con tu iPhone eso no te hace un fotógrafo preparado para realizar las fotos de una boda y medio mascar el inglés no te hace un traductor calificado para traducir un libro de poesía. Pero eran esas habilidades en desarrollo por las que la gente quería cobrar. Extraño.
Por supuesto abandonamos el proyecto. Tampoco me iba a poner a decirle a cada uno de mis conocidos "No, guey, tu eres un buen arquitecto, no un chef de banquetes".
Las chambitas están bien de vez en cuando, un extra no cae mal por hacer alguna de las otras mil cosas para las que se tiene talento, es más, algunos de los negocios más exitosos y sorpresivos nacen por esa necesidad de explorar en otras aptitudes, pero hay una parte (tan humana, además) de querer incursionar en cosas que no sabemos hacer o medio sabemos, sin un plan y peor aún sin un compromiso con la persona que está confiando en ti, que asusta.
Total, me di cuenta que prefiero pagarle a un desconocido que se dedica a hacer x y poder exigirle su buen trabajo que pelearme, poco a poco, con todas y cada una de las personas que conozco... Triste, pero cierto...


