miércoles, enero 02, 2013








Hace como una decena de años, Grillo y yo nos preguntamos por qué ir y darle dinero a un desconocido cuando podías dárselo a un amigo. No es que quisieramos repartir billetes por el mundo, sino hacer comunidad: tú sabes hacer x, yo lo necesito, te pago por el servicio.

Así que iniciamos esa bonita idea de juntar en un directorio a conocidos que sabían hacer x, y o z. No sonaba mal. Lo malo fue que pedimos que hicieran un pequeño perfil con sus conocimientos y habilidades, que "vendieran", pues, en algunas líneas las cosas que eran capaces de hacer tan bien como para cobrar por ellas.

El proyecto acabó sin haber empezado bien a bien por una sencilla razón: la mayor parte de las personas "publicitaban" sus hobbies y no su expertise en una determinada área. Y yo me pregunto, ¿por qué si eres un buen contador y has trabajado toda tu vida como contador dices que haces pastales?

Ok, quizás sepas hacer pasteles, puede ser que te queden deliciosos, pero ¿qué vas a hacer cuando alguien te pida hornear 10 para misma fecha? Claro, vas a quedar mal y dentro de esa pequeña comunidad, de alguna manera, el mal resultado sería mi culpa, bueno de Grillo y mía...

Si tomas maravillosas fotografías con tu iPhone eso no te hace un fotógrafo preparado para realizar las fotos de una boda y medio mascar el inglés no te hace un traductor calificado para traducir un libro de poesía. Pero eran esas habilidades en desarrollo por las que la gente quería cobrar. Extraño.

Por supuesto abandonamos el proyecto. Tampoco me iba a poner a decirle a cada uno de mis conocidos "No, guey, tu eres un buen arquitecto, no un chef de banquetes".

Las chambitas están bien de vez en cuando, un extra no cae mal por hacer alguna de las otras mil cosas para las que se tiene talento, es más, algunos de los negocios más exitosos y sorpresivos nacen por esa necesidad de explorar en otras aptitudes, pero hay una parte (tan humana, además) de querer incursionar en cosas que no sabemos hacer o medio sabemos, sin un plan y peor aún sin un compromiso con la persona que está confiando en ti, que asusta.

Total, me di cuenta que prefiero pagarle a un desconocido que se dedica a hacer x y poder exigirle su buen trabajo que pelearme, poco a poco, con todas y cada una de las personas que conozco... Triste, pero cierto...

jueves, octubre 11, 2012







Alguien dijo "bienaventurado aquel que no tiene nada que decir y no lo dice por más que se le insista..."

Así que disfrutemos de este valioso silencio que, sin duda, a veces hace falta...

 

miércoles, octubre 10, 2012







Descubro que este mes cumples años... 
el 7 para ser exactos...

tan lejanos esos días cuando llenos de novedad nos citábamos por aquí...
llenábamos segundos con historias y letras...
matábamos los silencios con vocales...
buscábamos metáforas en las memorias...
luchábamos juntos por existir...

"Pero como han cambiado los tiempos
todos luchan por mantener sus puestos.
Hay muchos que ahora son ingenieros
pero qué pocos quedaron rockeros".

pues que Dios reparta suerte...
te mantenga por aquí con ganas de seguir cantando
porque como Marciano, a ti y a mí una lección nos dio la vida
"tenés que hacer lo que el corazón diga..."






Ejercicio 5

La parte maravillosa de ver un clásico es reconocer las muchas veces que lo has visto en otras partes. Y bueno, si un clásico es "digno de imitación", pues no habría por qué sorprenderse, ahí andan los imitadores y también los que buscan rendir con sus propios trabajos un homenaje a algo que cambió el curso convencional de, en este caso, la forma de hacer cine.

Basta pensar en cuántas veces hemos leído a Faulkner aún sin sospecharlo.

Cuándo "descubres" una obra clásica, no puedes dejar de sorprenderte de cómo a través de las décadas ciertas ambientaciones, formas de construcción de diálogo y hasta las elipsis se repiten una y otra vez hasta parecernos convencionales. 

Quizás la ciencia ficción en imágenes sea injusta, muestra el futuro, aunque más bien refleje un presente, y por mucho que maraville un día resulta incluso ridículo. 


Colocarse en contexto, mirar y entender la época en la que se hicieron las cosas resulta una tarea complicada que no siempre se logra. No obstante la obra maestra trasciende estos detalles y aunque el 2001 hoy nos quede chiquito su grandeza persiste en la pantalla.


martes, octubre 09, 2012







Encontrar tus obsesiones es encontrar tu tema.